miércoles, 28 de noviembre de 2007

Temor


¿Carecemos de valentía los seres humanos? ¿la valentía es no temer? o es no correr ante las adversidades y saber enfrentarlas?

Creo que si la valentía se tratara de no temer a nada, seríamos todos un montón de cobardes. Inseguridades, frustraciones, hechos inesperados nos hacen dudar de vivir plenamente y de vivir con el temor de que nos pueda ocurrir algo. Muchas personas crecen reprimidas y viven en una existencia en donde son sepultados por una mente desquiciada que los hace creer de que no son capaces de liberarse. Temen a equivocarse y no son capaces de enfrentar la injusticia, ya sea por temor a los golpes o porque no pueden salir de la intimación de la que son objeto.

A veces no entendemos ciertos hechos, que por qué la típica señora sumisa se deja golpear por el marido, por qué no te enfrentas a tus padres y que al fin dejen de pasar sobre ti. Crecer y vivir en la represión no deja espacio para el desarrollo de nuestra seguridad interna, esa seguridad del "yo" , que yo estoy bien, tengo la razón, yo puedo.

¿Acaso estas personas opresoras estan condenadas a seguir existiendo? ¿Existirá algun mecanismo divino que haga que estos hechos no sigan ocurriendo? [ya que la justicia humana deja mucho que desear].


Creo que lo válido es desconfiar y saber defenderse, no dejando de lado el confiar en las personas que queremos y que sabemos que nos quieren.

Será todo esto por que en sí, nosotros como especie somos por esencia perversos?

No lo sé.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Camarón que se duerme... termina en tu mesa






La semana pasada estuvo de cumpleaños mi hermana y uno de sus amigos le regaló unas bolsas con camarones. Ese día lo pasamos bien en su departamento y comimos bastantes camarones sasonados con no recuerdo que cosas. Al otro día ella me mando para la casa con las bolsas que le quedaron, para que mi mamá las cocinara.


Ayer, después de la llegada desde el respectivo karrete almorcé camarones con arroz, estaban muy power y me los repetí a la hora de once.


Después en la noche mi mamá me dejó dicho que tenía que hacer el resto de los que quedaban para el almuerzo de hoy. Cuando llegué de la universidad, entré a la cocina y ahí estaban... unos bichos en el lavaplatos, que los habían dejado deshielando... camarones ecuatorianos... grandes, bichosos y con color grisáceo... bichos con cáscara que yo debía quitar :S


Tomé uno y lo hice puré tratando de pelarlo, y me dió cosa... de pronto me acordé de esos gusanos grandes y gordos que comen los típicos sobrevivientes de las islas tropicales perdidas.

Bichos grandes y que daban cosa... guacala.


Pero me acordé que por familia materna, todos eran del ambiente pesquero, vivían en Valparaíso y tenían pesquera... me acordé también cuando mi abuela relataba sus historias de cuando mandaba a las viejas de la fábrica y "desconchaban" mariscos... moluscos como los caracoles, esos babosos que se arrastran por la vida [ojalá que nadie se sienta aludido].


Así que me armé de valor [además tenía hambre] y los empecé a pelar, y averigué la técnica... meterles el cuchillo por entremedio y paf, fuera cascara y colita y patitas =(


Más que orgullo por no sentirme inútil, lo hice porque eran las 2 y llevaba como 1:30 tratando de tomarlos... era asqueroso.


Pero después se pusieron naranjitos, bonitos, como los que hicieron mi mama y mi hermana y me los comí. Pero se terminó la salsa de soya.